
Puede ser un problema adquirido en el tiempo y distorsionar cualquier respuesta durante el acto sexual, impidiendo que la mujer llegue al orgasmo.
La dispareunia o el coito doloroso se puede presentar tanto en hombres como en mujeres a cualquier edad y se caracteriza por sentir dolor antes, durante o después de tener relaciones sexuales.
El coito doloroso menoscaba el goce sexual y puede alterar la excitación. El miedo al dolor hace que las personas se inhiban y no deseen un contacto sexual. Además, las parejas de quienes sufren esta disfunción sexual pueden presentar sentimientos encontrados como empatía o rechazo hacia la persona afectada.
Como otras disfunciones, la dispareunia puede tener diferentes orígenes que se dividen en orgánicos (cuando intervienen factores fisiológicos) o psicosociales (cuando intervienen factores psicológicos, interpersonales, ambientales o sociales). No siempre es sencillo determinar la causa exacta y en algunos casos se da la concurrencia de varios factores.
La dispareunia puede ser primaria o adquirida. La primaria está desde el nacimiento, es decir, que siempre ha existido; la adquirida es porque un factor causal las inicia.
Cualquier estado físico que origine escasa lubricación vaginal produce molestias durante el coito. En este caso, parece que los principales responsables son los fármacos y las drogas que tienen efectos desecantes, como los antihistamínicos, ciertos tranquilizantes y la marihuana. También se asocia a enfermedades como la diabetes, las infecciones vaginales y los estados carenciales de estrógenos.
Además, puede deberse a otras causas como:
El coito doloroso en los varones se puede imputar a diversos problemas fisiológicos como la inflamación o infección del pene, el prepucio, los testículos, la uretra y la próstata. A veces la irritación del pene está causada por el contacto con geles o espermicidas vaginales anticonceptivos.
Los factores psicosociales cobran una gran importancia porque parece que son causa de más del 50% del coito doloroso en mujeres y hombres.
No olvidemos que nuestra mente es muy poderosa y todo lo que pongamos en ella puede ser un factor determinante en nuestro desarrollo humano. Los sentimientos negativos y las ideas erróneas llenas de mitos sobre la sexualidad pueden ocasionar menoscabo en el deseo y la excitación, provocando dolor al realizar el coito.
Si la educación recibida en el núcleo familiar o religioso fue negativa o bien si en la infancia se tuvo alguna experiencia traumática, podrían éstas ser causa de que en la edad adulta, los encuentros sexuales se vivan desde la culpa o el miedo. Por ejemplo los niños a quienes se les castigó por tocar sus órganos sexuales o por enzarzarse en juegos eróticos con otros pueden albergar sentimientos negativos y serles muy difícil conceptuar la sexualidad como una actividad íntima, placentera y deseable.
Existen otros factores personales como el miedo al embarazo, a las Infecciones de transmisión sexual, al fracaso o al éxito.
También las relaciones de pareja son fundamentales a tomar en cuenta. A veces la falta de comunicación, las relaciones conflictivas, el maltrato psicológico o físico etc., inhiben el deseo sexual.
Si se ha identificado el dolor al tener relaciones sexuales, es importante atenderse lo más pronto posible. Se debe acudir con profesionales quienes pueden realizar un diagnóstico confiable de lo que está sucediendo.
De primera instancia visita a tu ginecólogo o urólogo de confianza, quien debe realizar la primera valoración. O bien visita al o la sexólogo quien te ayudará a dirigirte con la persona más adecuada.
No pongas en peligro tu salud, ninguna pócima o tratamiento vendido por charlatanes puede ayudarte. Mejor, desde un inicio, asiste con quienes de verdad están capacitados para resolver el problema y puedas vivir relaciones sexuales placenteras y amorosas, sin miedo, con amor.

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