"Quien busca unirse con una pareja por segunda vez tendrá que analizar si realmente sabe comprometerse y asumir los sacrificios que un matrimonio con hijos siempre conlleva, ese el la llave del éxito"
Nuevamente las estadísticas nos ponen en la realidad al hacernos ver que los segundos matrimonios duran menos que los primeros matrimonios. Cuando entré en contacto con esta información estadística que provenía de norte América, sentí una profunda decepción puesto que siempre se consideró que el individuo, luego de un primer fracaso en la relación de pareja, aprende la lección y no se vuelve a equivocar de la misma manera. Sin embargo estos datos informan lo contrario.
Las razones pueden ser varias, una de ellas es que muchas personas luego de la primera experiencia pierden fe en el futuro con una nueva pareja, y prefieren mentalizarse para tener vínculos pasajeros o inestables. También puede suceder que surja una verdadera falta de interés de volver a empezar, luego que con tanta ilusión prepararon su primera boda, organizaron un matrimonio que terminó y está ahora totalmente destruido y además tienen por lo general, al padre de los hijos como un hombre indiferente y a veces hasta como un enemigo.
Pero la razón con la que nos tropezamos con más frecuencia es aquella que no tiene que ver con la elección de pareja sino con las características de la personalidad del pretendiente. En efecto, muchas rupturas de pareja se deben a problemas de carácter, como por ejemplo neurosis que los novios llevan al matrimonio, o estados narcisisticos egoístas y equivocados frente a lo que se supone debe ser un matrimonio. Por ello consideramos que quien busca la felicidad en la pareja habrá que empezar primero por saber si él es una persona que realmente sabe comprometerse y sabe asumir los sacrificios que un matrimonio con hijos siempre con lleva. Ahí estar la clave del éxito o del fracaso.
Dr. Fernando Maestre
La mayoría de las personas que tienen problemas por su manera de beber, difícilmente aceptan que son alcohólicos, por ello en este decálogo intentaremos darle ciertas luces a las personas que padeciendo de esta enfermedad no quieren aceptarlas y se niegan a recibir tratamientos. Veamos lo que suelen decir los alcohólicos convictos y confesos:
1.
Estoy absolutamente convencido que yo sólo sin ayuda puedo superar el modo que tengo de beber.
2.
Yo no soy un alcohólico ni jamás lo seré. No me confundas, otros son los alcohólicos.
3.
No te preocupes esta noche sólo beberé un par de tragos. ¿Qué de malo hay en eso?
4.
Yo no soy alcohólico por que jamás bebo solo.
5.
Mi pareja siempre tiene la culpa de los problemas. Ella es la obsesionada con el tema del licor.
6.
Después de la cuarta copa no me acuerdo lo que hago. Por lo tanto, no soy alcohólico.(Se refiere que el no elige voluntariamente ser alcohólico)
7.
No puedo estar sin discutir con la gente. Yo no aguanto a nadie.
8.
Yo tengo una excelente cabeza. A mí no se me nota cuando bebo.
9.
Yo no soy alcohólico por que bebo solo una vez al mes y siempre en reuniones familiares.
10.
El licor es el causante de mis problemas, no mi carácter.
NOTA.- Todos los que padecen de alcoholismo le echan la culpa a otros de sus acciones, por ello, si tú tienes más de la mitad de estas afirmaciones mejor consulta a un psiquiatra por que puedes ser un alcohólico.